“La China”, es decir, la mujer de “El Chino” (el supuesto terrorista islámico que se inmoló o fue inmolado en Leganés, y que presumía de tener amigos de ETA), no para de contarnos cuentos chinos con respecto al 11-M.

Primero afirmó en una entrevista a El País que habló por teléfono con su marido minutos antes de inmolarse, pese a que la Policía asegura que pusieron inhibidores de frecuencia en la zona que lo impedían.

Luego acude al juicio y niega haber hablado con El Chino desde el 11-M.

Y La China no se achina y vuelve a ser entrevistada en El País diciendo que no dijo la verdad en el juicio porque “alguien se lo aconsejó”. Resulta que efectivamente mantuvo contacto telefónico en 16 ocasiones hasta el dia del suicidio. El Chino tenía un teléfono que casi nadie conocía, que utilizaba una centralita internacional y cuyo número tenía 15 cifras (seguro que el móvil era chino también). O sea que, o no funcionaron los inhibidores, o el movil era a prueba de éstos. ¿De dónde sacó el móvil?¿se lo vendió Bin Laden en un bazar de Kabul?¿o fue Anacleto Agente Secreto?.

Hasta el momento, La China no ha sido acusada de perjurio.

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